30 dic. 2017

Diàleg? Quin diàleg?

Arcadi Espada:
"Sí, hay una singularidad catalana. Cataluña es el lugar de España donde se concentra el mayor número de xenófobos, es decir, de personas que no quieren vivir con el resto de españoles.
Glosa:
Una definición muy sui generis de xenófobo, que sería temor o aversión hacia el extranjero. Aunque lo cierto es que la sociedad catalana da muestras continuamente de ser solidaria con los extranjeros en general y, en especial, con aquellos que han llegado a nuestra tierra en condiciones difíciles. Los actos y muestras de solidaridad con los inmigrantes en Catalunya no tienen ni punto de comparación con los que se llevan a cabo en el resto de España. Baste recordar que Catalunya ha sido, es y será una sociedad de inmigrantes, muy mezclados entre sí, etc. Entonces, ¿cómo se puede tildar de xenófobos a los catalanes? La nueva acepción del intelectual lo circunscribe a una sola categoria de extranjeros, a los españoles. Pero los españoles no son extranjeros en Catalunya. Y aunque así fuera, ¿Se puede ser xenófobo contra un extranjero y no contra el resto? Es como si uno fuera racista en relación a, por poner un ejemplo, los indios y, en cambio, profesara amor fraternal al resto de las razas. ¿Verdad que algo así sería más que raro? ¿Verdad que la palabra racismo no sería la correcta para definir un fenómeno de esas características? El hecho de que una parte importante de la sociedad catalana quiera un estado propio no les hace xenófobos por mucho que los intelectuales españoles lo repitan a diario, por mucho que quieran retorcer la realidad, por mucho que viertan bastante de mala intención en sus críticas... Y aun así esconden que, en Catalunya, las escasas declaraciones xenófobas han sido pronunciadas por políticos monárquicos, tales como el Sr. García Albiol, que en la campaña municipal de 2015 se jactaba de que iba a "limpiar" badalona. El catalanismo puede pecar de hispanofobia (esa sería la acepción correcta), en la misma proporción que el españolismo peca de catalanofobia. En este terreno ambos bandos están empatados. O no. Por cada muestra de hispanofobia, los catalanes podemos mostrar tres de catalanofobia, lo cual indica un cierto desequilibrio en favor del bando español. Porque la experiencia indica una cosa indiscutible: todo lo que se critica de los catalanes, los españoles lo han hecho antes y en muchísima más desmesura. En este sentido, podría decirse que los catalanes somos unos párvulos y que los verdaderos maestros son los españoles a la hora de ser cainitas y odiadores.


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