8 abr. 2018

La carta conservada más antigua de Martín Lutero

Lutero ingresó en el monasterio de los agustinos eremitas en Erfurt el 17 de julio de 1505. Después de su año de noviciado, se le permitió tomar los votos y fue designado para el sacerdocio. En esta carta, Lutero invita a un amigo mayor a venir a la celebración de su primera misa. Esta es la carta conservada más antigua de Lutero.

A Juan Braun (1)
Erfurt, 22 de abril de 1507

Texto en latín: WA, Br 1:10-11.

Al santo y venerable Juan Braun, sacerdote de Cristo y de María, vicario en Eisenach, mi querido amigo en Cristo.

Saludos(2) en Cristo Jesús, nuestro Señor. Tendría miedo(3), [mi] amable señor, de perturbar tu amor con mis inoportunas cartas y peticiones, si no considerase el sincero afecto que, con tu amabilidad y tu cordialidad, me has demostrado en toda clase de asuntos y favores. Así que no dudo en escribirte esta breve carta, confiando que, por el amor de nuestra mutua amistad, la escucharás y podrás encontrarla complaciente.
Dios, que es glorioso y santo en todas sus obras, se ha dignado en exaltarme magníficamente -a mí, un pecador miserable y totalmente indigno- llamándome a su sublime ministerio, únicamente en razón de su abundante misericordia. Por eso, tengo la obligación de cumplir fielmente el oficio que me ha sido encomendado para así dar las gracias (al menos en lo poco que sea posible a este polvo) a esta gran sobreabundancia de la divina bondad.
Por tanto, de acuerdo con la decisión de mis padres (4), se ha determinado que debo comenzar este [oficio sagrado] con la ayuda de la gracia divina el cuarto domingo (después de Pascua), que llamamos Cantate (2 may. 1507). Este día ha sido el designado para celebrar mi primera misa ante Dios, ya que resulta apropiado para mi padre. Para esto, amable amigo, te invito humildemente, y tal vez hasta con un punto de atrevimiento. Ciertamente, no lo hago porque me considere en posición de pedirte, por los favores que pueda haberte hecho (que no hay ninguno), que te molestes con el fastidio de [hacer] un viaje así para visitarme, a un hombre pobre y humilde [como yo]; sino que lo hago porque reconocí tu buena voluntad y tu evidente bondad hacia mí cuando te visité el otro día, y muy abundantemente en muchas otras ocasiones.
Así pues, padre carísimo, señor y hermano (el primer título se debe a tu edad y a tu cargo, el segundo a tus méritos y el tercero a tu Orden), hazme el favor de honrarme con tu presencia si el tiempo y tus deberes eclesiásticos o domésticos te lo permiten, y apóyame con tu valiosa presencia y plegaria, para que mi sacrificio sea aceptable ante los ojos de Dios. Puedes traer contigo a mi pariente Conrado [Hutter] (que una vez fue sacristán en la Iglesia de San Nicolás), y a cualquier persona que desees tener como compañero de viaje, siempre que esté libre de obligaciones domésticas y vea bien la visita.
Finalmente, te pido encarecidamente que vengas a nuestro monasterio para quedarte con nosotros por un tiempo (¡no tengo miedo de que te establezcas aquí!) y que no busques otro lugar en los alrededores. Tendrás que convertirte en un cellarius, es decir, un habitante de una celda monástica.
Me despido en Jesucristo, nuestro Señor.

Escrito en nuestro claustro en Erfurt el 22 de abril, el año de [nuestro] Señor 1507

FRAY MARTIN LUTHER
de Mansfeld

No me atrevo a importunar ni a cargar a esas personas excelentes [patronos y directores] del colegio Schalbe, que ciertamente han hecho tanto por mí. Estoy seguro de que no sería apropiado para su posición social y prestigio el ser invitados a un asunto tan poco importante y humilde [como éste], o que se sentirían molestos ante los deseos de un monje que ahora está muerto para el mundo. Además, no estoy seguro y tengo mis dudas de si una invitación les complacería o les molestaría. Así pues, he decidido no decirles nada; pero si tuvieras ocasión, desearía que les expresaras mi gratitud. Adiós.

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(1) Juan Braun. Vicario de la Iglesia de Santa María en Eisenach. Lutero mantuvo una cordial relación de amistad durante sus años de estudiante y, posteriormente, siendo ya monje. En 1505 el viejo maestro felicitó a su antiguo pupilo por la obtención de grado de magister. En la carta que aquí presentamos, Fr. Martín le invita a su primera misa y se dirige a él con gran respeto y agradecimiento por el interés paternal que Braun le había mostrado en el pasado. La relación epistolar entre ambos se mantuvo durante muchos años, y parece haber cesado cuando el Reformador se trasladó a Wittenberg. Braun, muy próximo a los círculos humanísticos, se habría matriculado en la Universidad de Erfurt en 1470, y ya en 1499 era descrito como un hombre anciano. Como tenía buenos contactos con el colegio de San Jorge en Eisenach, invitaba a los alumnos a su casa con cierta frecuencia y les prestaba libros. Lutero sería uno de estos estudiantes. Además, seguramente Braun introduciría al joven pupilo en la devoción a Santa Ana, que tanta importancia tuvo en el devenir vital de Lutero (Brecht, 1993: I, 20-21; Roper, 54).
(2) S. D. = S[alutem] D[icit]...
(3) Vereor = "temería", "tendría miedo de", también puede ser: "me preocuparía".
(4) Los superiores de la Orden agustina.

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