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9 de maig 2014

Good Works in the New Life of Righteousness

Strange as it may seem, Luther's reform came to take pride in its instruction on good works. The experience of conversion to Christ's salvation does lead, according to Luther, to a movement of descent into the world and society to meet human needs. "When I have this righteousness within me, I descend from heaven like the rain that makes the earth fertile. That is, I come forth into another kingdom, and I perform good works whenever the opportunity arises." WA 401, 51, 21-23; LW 26, 11.

J. Wicks, Luther's reform: studies on conversion and the church, (Mainz: Ph. von Zabern, 1992), pp. 38-39.

29 d’abr. 2014

La importancia de Martín Lutero

"Tal vez lo que hace la vida y el trabajo de Martín Lutero tan interesante y relevante para nuestros días es la percepción que nos ofrece de la sempiterna búsqueda de la verdad y su significado. Desde tiempo inmemorial, grandes hombres y mujeres (filósofos, místicos, pensadores religiosos, y artistas) han planteado la pregunta de si hay, de hecho, una verdad última, y si la hay, cómo puede ser conocida esa verdad, si es que realmente puede ser conocida.
Para el humanista, la realidad última es una materia impersonal que ha existido siempre. Para el humanista, no hay una verdad última, sólo verdades, originadas en el pensamiento y la experiencia de los seres humanos, ninguna de las cuales es más válida que otra. En última instancia, todo es un sinsentido. Esto es adonde la razón autónoma ha conducido a los modernos pensadores en los inicios del siglo XXI.
Los individuos con fe religiosa se apoyan en la creencia de que la realidad última es un Dios personal e infinito, que existe independientemente del universo material, y es a la vez su creador. Para los creyentes, la Verdad, o sea, la verdad última, existe y tiene su origen en el creador: Dios. Martín Lutero y los creyentes cristianos de su tiempo, tanto católico-romanos, griegos ortodoxos, o los seguidores de la Reforma protestante, creían que Dios se había dado a conocer en las Escrituras del Viejo y Nuevo Testamento (i.e. la Biblia). Los católico-romanos creían que la Iglesia, y en última instancia el papa, tenía encomendada la autoridad para interpretar las Escrituras. Por tanto, había dos pilares (fuentes) de autoridad, las Escrituras y la tradición de la Iglesia (decretos de los concilios, decretos papales, etc.)
Para Martín Lutero y los reformadores protestantes, la Biblia y solo la Biblia era la única autoridad en toda materia de fe y práctica religiosa. Esto fue lo que Lutero afirmó con su postura desafiante en la Dieta de Worms en 1521. La Reforma no fue una contienda entre varias verdades, o ideas, sino en realidad una lucha sobre quién entendía y enseñaba correctamente "la Verdad". Como el destino eterno de los seres humanos dependía de conocer la Verdad, los individuos de ambos lados estaban dispuestos a morir, incluso a matar, para defender la verdad tal y como ellos la entendían." 
P. Waibel, Martin Luther: a brief introduction to his life and works (Wheeling: Harlan Davidson, 2005), pp. 106-107.

17 d’abr. 2014

¿Semana Santa? Lee la Biblia

Das ander Buch Mose 
Capitel 20, 4:

Du solt dir kein Bildnis noch jrgend ein Gleichnis machen / weder des das oben im Himel / noch des das vnten auff Erden / oder des das im Wasser vnter der erden ist.


No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.



Eyn Sermon von dem Hochwirdigen Sacrament
des Heyligen Waren Leychnams Christi 
Und von den Bruderschafften 
(1519)

Hay otra mala costumbre en las cofradías: se trata de una maldad espiritual, de una opinión falsa: creen que su cofradía no debería beneficiar a nadie sino sólo a ellos mismos que están anotados entre el número y en el registro o contribuyen para la cofradía. Esta maldita opinión perniciosa es aún peor que la primera maldad y es una causa por la cual Dios permite que las cofradías se transformen en tal escarnio de Dios y agravio a él con el comer y beber en demasía, etc. Con esto aprenden a buscar solamente lo suyo, a amarse a sí mismos, a preocuparse seria y solamente de su persona, a no atender a los demás, a creerse mejores que los demás y a atribuirse más privilegios ante Dios en comparación a sus semejantes. De esta manera se pierden la comunión de los santos, la caridad cristiana y la verdadera fraternidad instituida en el santo sacramento; se acrecienta en ellos el amor egoísta. Esto significa: con tantas cofradías que fían en las buenas obras exteriores, se oponen a la única, interior, espiritual y esencial comunidad de toda santa cofradía.

Cuando Dios ve el proceder perverso él a su vez lo pervierte, como se dice en el salmo 17[1]: «Con los perversos te muestras tortuoso». Dios lo dispone de modo que con las cofradías se expongan a las burlas y se escarnezcan. Los rechaza de la común cofradía de los santos, a la que ellos se oponen sin colaborar con ella, arrojándolos a su cofradía glotona, borracha y deshonesta para que encuentren lo suyo los que no han buscado y anhelado más que lo propio. No obstante, los enceguece para que no adviertan semejante abuso y deshonra y cohonesten tal torpeza con el nombre de los santos, como si todo esto estuviera bien hecho. Además deja caer a algunos tan profundamente en el abismo que se vanaglorian en público diciendo que no serán condenados los que pertenezcan a su cofradía, como si el bautismo y el sacramento instituidos por Dios fueran más insignificantes e inciertos que lo que ellos elucubraron en sus mentes ciegas. De esta manera Dios ha de infamar y enceguecer a los que agravian e injurian sus fiestas, su nombre y sus santos en perjuicio de la común cofradía cristiana emanada de las heridas de Cristo, dedicándose a sus locas torpezas y el cochino uso de sus cofradías.

Volvamos al sacramento. Ahora la comunión cristiana se encuentra en una situación tan mal como jamás ha estado. Día tras día decrece más, principalmente en los superiores. Todos los lugares están llenos de pecado e ignominia. Por ello, no te fijes en cuántas misas se celebran y cuántas veces se administra el sacramento, pues es por esto que las cosas más bien empeoran que mejoran. Observa cuánto tú y otros aumentáis en la significación de este sacramento y en la fe en él. En eso consiste todo el perfeccionamiento. Y cuanto más te halles incorporado en la comunidad de Cristo y de sus santos, tanto mejor será tu situación, es decir, tanto más encontrarás que estás aumentando en la confianza en Cristo y en sus amados santos, de modo que estarás seguro de que te aman y te ayudan en todas las necesidades de la vida y de la muerte. Por otra parte, debes condolerte de corazón del decrecimiento y de la apostasía de todos los cristianos y de toda la comunidad en cada uno de los cristianos. Tu amor será común a cada cual; con gusto ayudarás a todos; no odiarás a nadie; te compadecerás de todos y rogarás por ellos. Mira, así anda bien la obra del sacramento. Muchas veces llorarás, clamarás y te afligirás por el mísero estado de la cristiandad actual. Mas si no hallares en ti semejante confianza en Cristo y en sus santos y no te afectare ni conmoviere la miseria de la cristiandad y de cada uno de los prójimos, cuídate de otras buenas obras, puesto que en este caso pensarás que eres bueno y serás salvo. De seguro será mera apariencia, simulación y engaño, porque carecerás del amor y de la comunión sin los cuales no hay nada bueno. Pues, «summa summarum, plenitudo legis est dilectio», el amor cumple todos los mandamientos. Amén.


[1] Véase Vulgata, Sal. 17: 27.