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17 d’abr. 2014

¿Semana Santa? Lee la Biblia

Das ander Buch Mose 
Capitel 20, 4:

Du solt dir kein Bildnis noch jrgend ein Gleichnis machen / weder des das oben im Himel / noch des das vnten auff Erden / oder des das im Wasser vnter der erden ist.


No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.



Eyn Sermon von dem Hochwirdigen Sacrament
des Heyligen Waren Leychnams Christi 
Und von den Bruderschafften 
(1519)

Hay otra mala costumbre en las cofradías: se trata de una maldad espiritual, de una opinión falsa: creen que su cofradía no debería beneficiar a nadie sino sólo a ellos mismos que están anotados entre el número y en el registro o contribuyen para la cofradía. Esta maldita opinión perniciosa es aún peor que la primera maldad y es una causa por la cual Dios permite que las cofradías se transformen en tal escarnio de Dios y agravio a él con el comer y beber en demasía, etc. Con esto aprenden a buscar solamente lo suyo, a amarse a sí mismos, a preocuparse seria y solamente de su persona, a no atender a los demás, a creerse mejores que los demás y a atribuirse más privilegios ante Dios en comparación a sus semejantes. De esta manera se pierden la comunión de los santos, la caridad cristiana y la verdadera fraternidad instituida en el santo sacramento; se acrecienta en ellos el amor egoísta. Esto significa: con tantas cofradías que fían en las buenas obras exteriores, se oponen a la única, interior, espiritual y esencial comunidad de toda santa cofradía.

Cuando Dios ve el proceder perverso él a su vez lo pervierte, como se dice en el salmo 17[1]: «Con los perversos te muestras tortuoso». Dios lo dispone de modo que con las cofradías se expongan a las burlas y se escarnezcan. Los rechaza de la común cofradía de los santos, a la que ellos se oponen sin colaborar con ella, arrojándolos a su cofradía glotona, borracha y deshonesta para que encuentren lo suyo los que no han buscado y anhelado más que lo propio. No obstante, los enceguece para que no adviertan semejante abuso y deshonra y cohonesten tal torpeza con el nombre de los santos, como si todo esto estuviera bien hecho. Además deja caer a algunos tan profundamente en el abismo que se vanaglorian en público diciendo que no serán condenados los que pertenezcan a su cofradía, como si el bautismo y el sacramento instituidos por Dios fueran más insignificantes e inciertos que lo que ellos elucubraron en sus mentes ciegas. De esta manera Dios ha de infamar y enceguecer a los que agravian e injurian sus fiestas, su nombre y sus santos en perjuicio de la común cofradía cristiana emanada de las heridas de Cristo, dedicándose a sus locas torpezas y el cochino uso de sus cofradías.

Volvamos al sacramento. Ahora la comunión cristiana se encuentra en una situación tan mal como jamás ha estado. Día tras día decrece más, principalmente en los superiores. Todos los lugares están llenos de pecado e ignominia. Por ello, no te fijes en cuántas misas se celebran y cuántas veces se administra el sacramento, pues es por esto que las cosas más bien empeoran que mejoran. Observa cuánto tú y otros aumentáis en la significación de este sacramento y en la fe en él. En eso consiste todo el perfeccionamiento. Y cuanto más te halles incorporado en la comunidad de Cristo y de sus santos, tanto mejor será tu situación, es decir, tanto más encontrarás que estás aumentando en la confianza en Cristo y en sus amados santos, de modo que estarás seguro de que te aman y te ayudan en todas las necesidades de la vida y de la muerte. Por otra parte, debes condolerte de corazón del decrecimiento y de la apostasía de todos los cristianos y de toda la comunidad en cada uno de los cristianos. Tu amor será común a cada cual; con gusto ayudarás a todos; no odiarás a nadie; te compadecerás de todos y rogarás por ellos. Mira, así anda bien la obra del sacramento. Muchas veces llorarás, clamarás y te afligirás por el mísero estado de la cristiandad actual. Mas si no hallares en ti semejante confianza en Cristo y en sus santos y no te afectare ni conmoviere la miseria de la cristiandad y de cada uno de los prójimos, cuídate de otras buenas obras, puesto que en este caso pensarás que eres bueno y serás salvo. De seguro será mera apariencia, simulación y engaño, porque carecerás del amor y de la comunión sin los cuales no hay nada bueno. Pues, «summa summarum, plenitudo legis est dilectio», el amor cumple todos los mandamientos. Amén.


[1] Véase Vulgata, Sal. 17: 27.

2 d’ag. 2013

Azúa sobre Lutero

En su blog, Félix de Azúa escribe:

"El primero que concibió el alcance inmenso que podía tener una traducción de la Biblia al idioma común y corriente fue, famosamente, Lutero. En 1522 aparece un modo de escribir que rápidamente se convertiría en lo propiamente literario del ámbito germánico. Lutero estuvo atento al habla de la calle e incluso se dice que iba por los mercados anotando expresiones como un profesor Higgins teutón. Lo cierto es que el idioma alemán no existía, sino un sinfín de dialectos muchas veces incomprensibles los unos para los otros. En este sentido puede decirse que Lutero inventa el alemán literario al ingeniar una síntesis de gran belleza. Su influencia sobre Herder, Lessing, Goethe o Nietzsche, proclamada por ellos mismos, llega hasta las jeremiadas bíblicas de Bernhard."

18 de maig 2013

Sobre los votos monásticos (1521) XIII

Sic quod charitatem exerceri inter ipsos monasticos posse, ut invicem serviant, verum est, sed non vere dictum. Charitas enim libera est, nullis personis proprie addicta, at illi suis et sibi ipsis duntaxat alligant, aliorum prorsus negligentes, quae charitas ficta est et fomentum sectarum et odiorum, sicuti videmus monasteria adversus monasteria, ordines adversus ordines mutuo insanire et zelare. Germana autem illa et universalis charitas ab Apostolo i. Corin. xiii. [1. Cor. 13.] descripta, quae omnibus exposita est, amicis et inimicis, ad serviendum, est illis prohibita et illicita. Quia, ut supra diximus, religioso non licet exire monasterium, visitare infirmos et alia Christiana obsequia impendere, etiam si opus sit et possit: imo contra pervertentes omnia, positis manuum operibus, ipsi ociosi sinunt solis sibi benefieri a toto mundo, omnium substantiam devorantes, bene sani et robusti, magno etiam incommodo vere pauperum, rependunt vero suis benefactoribus spiritualia opera misericordiae, quae sunt cultus ille dei, quem supra descripsimus, multum murmurando, boando, halando, legendo &c. In primis autem Missae illae execrabiles et abominabiles coram deo.
Así, si bien es cierto que puede ejercerse el amor cristiano entre los religiosos mismos, mediante el servicio que unos prestan a los otros, en la práctica, sin embargo ello no sucede. El amor es algo que se ejerce libre y espontáneamente, no con restricción a determinadas personas; ellos en cambio lo hacen extensivo sólo a los suyos y a sí mismos, descuidando por completo a los demás; tal amor es ficticio y fomenta facciones y odios, como lo vemos en las encarnizadas luchas de un convento contra otro, y de una orden contra la otra. Aquel amor genuino y universal, descripto por el Apóstol en 1 Corintios 13, que ofrece sus servicios a todos por igual, tanto amigos como enemigos: ése es para ellos cosa prohibida e ilícita. Pues como ya dijimos, a un religioso no le es lícito salir del monasterio, visitar enfermos y dedicarse a otros servicios cristianos, ni siquiera cuando existe la necesidad y posibilidad de hacerlo; por el contrario, a despecho de toda sana práctica, se quedan con los brazos cruzados, permitiendo que el mundo entero los colme de bienes a ellos solos; sanos y robustos, devoran el sustento de todos, incluso para gran perjuicio de los que en verdad son pobres. Y a sus benefactores les pagan con sus obras espirituales de misericordia, tales como aquel culto divino antes descripto, el mucho murmurar, el gritar, el cantar cadenciosamente, el leer, etc. Pero lo que ante todo es execrable y abominable delante de Dios son esas famosas misas.
Hac figura verborum et extinguunt vera illa, quae Christus exigit, opera misericordiae et seipsos solantur super extinctione eiusmodi, ne quando impietatem hanc agnoscant et poeniteant et venia digni fiant. Si pro solis adolescentibus eum morem servarent, ne passim liceret vagari, quo aetas mollior et fluxa facilius frenaretur et in monasteriis disceret domesticam charitatem, quam postea in publico exhiberet communem omnibus, tolerabilis, imo bona foret institutio. Nunc vero tota vita pueri sunt et domesticam discunt charitatem, imo eam summam et solam arbitrantur. Videmus autem divinum opus in Bernhardo et similibus, quos ne in puerili illa et angusta charitate relinqueret, rapuit in medias res mundi magnas et multas, ut in iis charitas genuinam suam vim ostenderet, diffusa dilatataque ad omnes, omnibus exposita et parata, atque hoc secreto miraculo illos servavit, ne perirent in damnabili isto instituto angustae et fictae charitatis, in qua caeteri hoc opus dei non intelligentes perierunt. Quanquam non negem aliquos ea charitate salvos factos, qua solis suis servierunt, quod occasio eis defuerit et aliis servire, cum ipsi parati essent omnibus servire. Ipsum institutum damno, quod prohibet servire aliis quam suis monasticis.
Con esa vana palabrería extinguen lo verdadero que Cristo exige, las obras de misericordia, y se consuelan a sí mismos de esa desaparición, no sea que algún día reconozcan su impiedad y se arrepientan de ella, y se hagan dignos de la gracia. Si esta costumbre (de recluirse en el monasterio, etc.), la observasen sólo en bien de los cofrades adolescentes, para no permitirles la posibilidad de vagar por todas partes, para poder refrenarlos tanto más fácilmente en esa su edad algo débil e inconstante, y para enseñarles en el monasterio el amor familiar que más tarde habrán de practicar en público y para con todos sin discriminación: entonces sería tolerable, y hasta se podría llamar una buena institución. ¡Pero en toda su vida son en realidad niños, y en toda su vida no aprenden otro amor que ese «amor doméstico», y para colmo creen que es el supremo y único amor! Pero veamos sin embargo el obrar divino en hombres tales como San Bernardo y otros: para no abandonarlos en ese amor pueril y estrecho, Dios los arrojó en medio de los muchos y grandes negocios de este mundo, para que en ellos el amor mostrase su verdadera fuerza, inundando y abarcando a todos, ofreciendo sus servicios a todos; y mediante este oculto milagro, Dios los preservó de perecer en aquella condenable práctica del amor estrecho y ficticio en la cual los demás, no entendiendo el obrar divino, perecieron. No quiero negar, por otra parte, que algunos llegaron a ser salvos aun teniendo un amor que se prodigaba a los suyos solamente, por cuanto les faltaba la ocasión de servir a los demás, si bien estaban sinceramente dispuestos a servir a todos. Lo que condeno es la práctica misma, porque prohíbe servir a persona alguna que no sea hermano del mismo convento.

Rom. 15: 24

RV: cuando vaya a España, iré a vosotros; porque espero veros al pasar, y ser encaminado allá por vosotros, una vez que haya gozado con vosotros.

Die Glosse (Ficker, 135):
cum in Hispaniam proficisci coepero [quia et ibi evangelium replebo  ex Greco sic Stapulensis: ‘Cum in Hispaniam proficiscar, veniam ad vos’] spero quod praeteriens videam vos [modeste dicit, non: doceat vos] et a vobis deducar illuc si vobis [i.e. vestra sotietate et communione et consuetudine] primum ex parte [i.e. aliquantulum  q.d. non possum satiari vestra sotietate ad plenum, ita cupio vos] fruitus fuero. [satiatus, expletus fuero] (1)

Y anota Lutero:
(1) Todas estas palabras parecen ociosas, pero están impregnadas de caridad (amor), pues él se ofrece tan fácilmente, cuando un bien así debe ser anhelado por todos sus adeptos. ‘Non enim presepe bovem, sed bos presepe requirit’ [eng. For the manger does not need the cow, but the cow needs the manger; spa. Por cuanto el pesebre no precisa de buey, pero sí el buey del pesebre]. Aquí el proverbio se aplica a la inversa.

17 de maig 2013

Rom. 12: 18

RV: Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.

Die Glosse (Ficker, 114-115)
Si fieri potest, [quia non semper potest fieri] quod ex vobis est, [quantum in vobis est] cum omnibus hominibus [etiam Gentibus et extraneis] pacem habentes: (1)

La glosa de Lutero reza:

(1) De ahí el proverbio: Nemo potest diutius pacem habere, quam velit eius vicinus [eng. No one can have peace longer than his neighbor wishes it ; spa. Nadie puede estar en paz por más tiempo del que quiere su vecino]. Ya que: vicino vicinus debet incendii iniuriam [eng. a neighbor owes to his neighbor the damage of his fire ; spa. Un vecino le debe al vecino el daño de [su] fuego].

8 de maig 2013

Rom. 12: 3

RV: "Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno."

Die Glosse (Ficker, 110-111):

dico [i.e. precipio] enim per gratiam [apostolatus] quae data est mihi [in misterium super vos, quia non est hominis precipere hominibus ex natura, sed per donum Dei] omnibus qui sunt inter vos [q.d. quicumque sint, docti, indocti, magni, parvi] non plus sapere quam oportet sapere [ut non supra sapiat aut sibi videatur ac placeat, quasi plus possit aut valeat, quam vere potest et valet] sed [i.e. ne quid nimis] sapere ad sobrietatem [ad modestiam, temperantiam] et [sapiat] unicuique sicut Deus divisit [distribuit, partitus est] mensuram fidei [i.e. donum proprio]. (3)

La glosa de Lutero reza:

(3) Y el proverbio griego: Hanc, quam didicit quisque, exerceat arte (= eng. Let each practice the art which he has learned, cf. Aristófanes, Avispas, 1431: «Que cada uno haga el trabajo que sabe», citado por Cicerón en Disputaciones Tusculanas, I, 18, 41: Quam quisque norit artem, in hac se exercetat = spa. «Que cada uno se ejercite en el arte que conoce»; Horacio en Ep. I, XIV, 44 presenta así esta sentencia: Quam scit uterque, libens censebo, exerceat artem = spa. «Cada uno de nosotros, me parece, debe practicar de buen grado el oficio que sabe hacer», o bien: «Mi opinión es, que cada cual contento, la profesión ejerza que supiere». Binder. Novus Thesaurus, 1861, 302, Nr. 2728: ger. Ein Jeder treibe, was er gelernt hat). Así en griego existe este bonito juego de palabras: gr. 'Alla phronein eis to sophronein', es decir: ger. Wissen in rechter Weise (= spa. Pensar de forma sensata; eng. Know in a knowledgeable way).

3 de maig 2013

Rom. 11: 8

RV: "como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy."

Die Glosse (Ficker, 101):

sicut scriptum est [Esa. 6, Is. 6: 10] dedit [per verbum evangeliis aliis acceptum] illis Deus [propter incredulitatem et superbam proprie iustitie presumptionem] spiritum compunctionis, [zeli et invidie, qui stimulat, pungit ac exacerbat mordet](3) oculos ut non videant, [invidia enim mire excecat] et aures ut non audiant [quod totum facit zelus et spiritus compunctionis] usque in hodiernum diem [non est in Isaia, sed Apostolus addidit sicut et primam partem].

La glosa de Lutero reza así:
(3) Como dice la gente: Sticht mit Worten (lit. '[los] punza con palabras'), es decir, '(les) irrita o (les) provoca'. Eso es lo que Dios dice más arriba, 10: 19: 'Yo os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo', etc.

1 de maig 2013

Rom. 2: 21

RV: "Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas?"
Die Glosse (Ficker, 22):
Qui ergo alium doces, [sicut confidis tu, licet vere non doceas, quia literam doces sine spiritu] te ipsum [quia et tu eque indiges sicut illi, quos doces] non doces; [sc. spiritum legis] qui praedicas [ex lege adducens preceptum] non furandum, [sc. quoad opus externum] furaris; (2)
Y dice Lutero en su glosa:
(2) Entre éstos deben ser contados los príncipes y los poderosos del mundo quienes toman para sí los bienes de sus súbditos, no robando por medio de la violencia sino amenazándolos de malos modos (indignationem minando) o abandonándolos en sus otras necesidades si no les dan lo que quieren. Y dicen: 'No le forzamos. Nos lo da de buen grado (sponte)'. La verdad es que no lo han forzado directamente (positive), pero sí indirectamente (privative). Este es el carácter (ingenium) de los hijos del hombre. Así que encontrarás muy pocos príncipes que no sean ladrones y trincones, o al menos hijos de ladrones y trincones. Con razón san Agustín dice: '¿Qué son los grandes reinos sino grandes máquinas de robar (latrocinia)?' (De Civitate Dei, IV, 4). Y a pesar de todo, éstos son los que castigan [a los ladrones], aun cuando son peores que ellos, por cuanto buscan su propio provecho y no el bien público, [pues] se enriquecen a costa de descuidar y desamparar a sus súbditos".

30 d’abr. 2013

Rom. 2: 3

RV: "¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?"

Die Glosse (Ficker, 16-17):

"Existimas autem hoc [tam presumptuosum] o homo, [carnaliter et humane sapiens] qui iudicas eos, qui talia [mala predicta] agunt, et facis ea, [i.e similia] quia tu effugies iudicium Dei? [q.d. non, quia super eadem opera mala idem feretur iudicium]" (3)

3) Quia, ut infra, 'no est acceptio personarum apud Deum', que utique esset, si isti effugerent iudicium Dei, qui similia faciunt eis, quos tamen iudicant iudicio dignos. Quo vitio plurimi laborant, ita ut, si viderint aliquos puniri, quodammodo rident et dicunt: Eia iuste, bene, recte, bene meruit, cum potius dicere cum timore deberent: ille heri, ego hodie. 'Catulus percutitur, ut timeat canis'. = Porque como [san Pablo] dice más abajo (v. 11):"Dios no hace acepción de personas". Este sería el caso si pudieran escapar del juicio de Dios los que hacen las mismas cosas que aquellos a quienes consideran merecedores de juicio. De esta falta sufre mucha gente, al punto que cuando ven que otros están siendo castigados, se ríen y dicen: 'Así, bien hecho, bien merecido [lo tienen]', cuando deberían decir con temor: 'Él [fue castigado] ayer, hoy [lo puedo ser] yo'. Es decir: Cuando las barbas...".

[= eng. The puppy is whipped so that the dog may be afraid, or The lion is wary that has been mauled as a cub, = lat. Percusso catulo leo veretur, = spa. Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon la tuya a remojar]. El significado del refrán es claro: "Enseña cómo debemos servirnos y aprovecharnos de lo que a otros sucede, escarmentando en cabeza ajena" (Sbarbi, p. 117).

En su comentario (scholia) a este pasaje, Lutero dice cosas que pueden tenerse por muy actuales:

"Otro detalle del mismo cuadro general es que los gobernantes explotan al pueblo imponiéndole impuestos por demás gravosos sin motivo aparente, o cambiando y devaluando la moneda, y al mismo tiempo aplican multas a sus súbditos por codicia y avaricia. ¿Qué es esto sino hurtar y robar los bienes ajenos? Más aún: ¿Quién podrá, al fin y al cabo, absolver del delito de hurto a quienes, además de enriquecerse ilegítimamente con sus exacciones, se benefician también legítimamente con los impuestos y compensaciones que el pueblo les paga, y sin embargo no cumplen con sus obligaciones para con el pueblo, protegiéndolo, promoviendo su bienestar, administrando correctamente la justicia? Pero no; lo único que les interesa es afirmar su poder tiránico, amontonar riquezas, y jactarse con ridícula y vana ostentación de los bienes que han adquirido de uno u otro modo" (CML 1, 67).

21 d’abr. 2013

Obras de Martín Lutero, 1515-1516

ABREVIATURAS BIBLIOGRÁFICAS

ARB.......Anfänge Reformatorischer Bibelauslegung. Leipzig: Theodor Weicher, 1908- .
CML......Comentarios de Martín Lutero. Terrassa: Clíe, 1998- .
LW.........Luther's Works. American Ed. Minneapolis: Augsburg Fortress, St. Louis: Concordia, 1955- .
OC.........Oeuvres Choisies. Genève: Labor et Fides, 1957- .
OML......Obras de Martín Lutero. Buenos Aires: Paidós, 1967- .
OSel......Obras Selecionadas. Saô Leopoldo: Sinodal, Porto Alegre: Concórdia, 1987- .
WA........D. Martin Luthers Werke: kritische Gesamtausgabe. Weimar: Hermann Böhlau, 1883- .

  • Luthers Vorlesung über den Römerbrief 1515/1516ARB 1,1 ; ARB 1,2 (Ficker, 1908). Diui Pauli apostoli ad Romanos epistola, WA 56, 1-528; 57, 3-232. Comentario a la carta del apóstol Pablo a los Romanos, CML 1, 25-469 (Sexauer, 1998)Lectures on Romans: glosses and scholia, LW 25 (Tillmanns-Preus, 1972). Commentaire de l’Epître aux Romains, OC 11-12 (Esnault-Lagarrigue, 1983-1985). 

"Lutero dictó las Lecciones sobre Romanos durante los años 1515 y 1516, dando término a esta labor aprox. un año antes de su famoso desafío a discutir el problema de las Indulgencias a base de 95 Tesis publicadas por él el 31 de octubre de 1517. Pero ya en esta obra temprana descubrimos muchos de los rasgos que habrían de caracterizar su teología. Ya están presentes el énfasis en la justicia de Dios, el entendimiento histórico-cristológico de las Escrituras, la insistencia en la gracia divina que el pecador recibe por medio de la fe, y la convicción siempre creciente de que nuestra fe y nuestra teología deben ser extraídas enteramente de la Biblia". (Dr. Jacobo A. O. Preus). 

"Las lecciones a la carta de San Pablo a los Romanos las concluyó en el otoño de 1516, si bien permanecieron inéditas hasta principios del siglo XX. En 1899 se descubrió en la Biblioteca Vaticana una copia con la mayor parte de los comentarios de Lutero a la carta a los Romanos. Era una copia hecha por el amanuense de Lutero, Juan Aurifaber (1519-1575); o quizá, según otros, preparada por el agustino Juan Fogler (Oberman, p. 207). Luego, en 1903 se localizó el texto completo y original, el fijado por la pluma del fraile agustino, en la Biblioteca Estatal Prusiana de Berlín. Cinco años después salió impreso en Leipzig, editado por el profesor Juan Ficker. Esta edición mejorada fue incorporada a la edición de Weimar en 1938 y 1939 (WA 56 y 57; el original desapareció durante la II Guerra Mundial). Pues bien, los comentarios al texto paulino ofrecen un valor teológico y exegético de gran importancia para conocer la evolución del pensamiento de Lutero. [...] El texto clave será "la justicia de Dios se revela en el Evangelio" (Rom 1, 17) y el modo de entender la justificación y la salvación". (Lazcano, 97-98).

12 d’abr. 2013

Luther in den Medien (Der Spiegel Online)


Im Jahre des Herrn 1521 beginnt auf der zugigen Wartburg oberhalb von Eisenach ein als Junker verkleideter Mönch mit einer kniffligen Fleißarbeit: Martin Luther, den sein Landesherr Friedrich der Weise, Kurfürst von Sachsen, vor den Häschern des Kaisers in Sicherheit gebracht hat, übersetzt das Neue Testament der Bibel ins Deutsche.
Elf Wochen arbeitet der vermeintliche Junker Jörg an dem Werk - eine epochemachende Tat des 39-Jährigen. Mit dieser Übersetzung wird der Reformator zum Vater einer einheitlichen deutschen Schriftsprache. Dank Luther wird das Deutsche im Heiligen Römischen Reich Deutscher Nation literaturfähig - in einer Gesellschaft, in der bis dahin Latein (als Sprache der Wissenschaft) und Französisch (als bevorzugtes Idiom bei Hofe) den Ton angeben. Nur das gemeine Volk spricht in diversen Dialekten.
Die Luther-Bibel ist, dank des Buchdrucks mit beweglichen Lettern, ein Bestseller, wie ihn heute, im totalen Medienzeitalter, Verleger erträumen. Die Heilige Schrift, die für einen halben Gulden - Wochenlohn eines Zimmermannsgesellen - überall im Reich verkauft wird, und so auch für gewöhnliche Untertanen erschwinglich ist, erreicht sensationelle Auflagen. Die ersten 3000 Exemplare sind bereits drei Monate nach Erscheinen im September 1522 vergriffen. Im selben Jahr beginnt der Reformator auch mit der Übersetzung des Alten Testaments. 1534 erscheint seine "gantze Heilige Schrift Deudsch". Bis zu Luthers Tod 1546 wird seine Bibel mehr als 200000-mal verkauft.
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Der Spiegel Online Panorama: Martin Luther: Alle Artikel und Hintergründe

7 d’abr. 2013

Sobre los votos monásticos (1521) X

Hanc igitur scientiam libertatis et sanitatem conscientiae petunt omnes insidiae humanarum et impiarum doctrinarum. Hic serpentis astutia simplicitatem, quae in Christo est, quaerit corrumpere. Hic vides, quam impiae sint leges de satisfactionibus, quibus docemur per opera nostra delere peccata. Rictus rapacium luporum sunt, qui conscientias a Christo divellunt et laceratas in opera propria dispergunt miserrime, semper discentes, semper operantes, et tamen ad veritatem et pacem nunquam pervenientes [2. Tim. 3, 7.]. Hos lupos Paulus Act. xx. [Apgsch. 20, 29.] graves vocat, qui intraturi erant non parcentes gregi, loquentes perversa, ut trahant discipulos post se. Quid est discipulos post se trahere, nisi a Cristo avellere? Hoc fit, dum conscientiae docentur operibus suis sese sanare, peccata delere et gratiam mereri, cum hoc in solis Christi operibus per fidem quaerendum sit.
Ese conocimiento de la libertad e integridad de la conciencia es el blanco de todas las acechanzas de las doctrinas humanas e impías. Aquí, la serpiente con su astucia trata de destruir la sinceridad que está en Cristo[1]. Y aquí puedes ver cuán impías son las leyes respecto de las satisfacciones, leyes en que se nos enseña que con nuestras obras borramos los pecados. Fauces abiertas de lobos rapaces son[2], que con violencia arrancan a las conciencias de Cristo y, después de lacerarlas, para colmo de males las dispersan en dirección a las propias obras; siempre están aprendiendo, siempre están ocupados en hacer obras, y sin embargo, jamás pueden llegar a la verdad y a la paz[3]. A estos lobos, Pablo en Hechos 20: 29 los llama rapaces, pues entrarían y no perdonarían al rebaño, y hablarían cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. ¿Qué es «arrastrar tras sí a los discípulos» sino separarlos de Cristo? Esto sucede cuando se enseña a las conciencias que ellas mismas, por sus obras, se sanan, borran sus pecados y merecen la gracia, cuando en realidad todo esto ha de buscarse solamente en las obras de Cristo, mediante la fe.


[1] 2 Co. 11: 3.
[2] “Fauces abiertas…son” los que enseñan tal cosa.
[3] 2 Tim. 3: 7.

Sobre los votos monásticos (1521) IX

Haec quaestio movetur, ut videamus naturam libertatis Christianae. Est itaque libertas Christiana seu Euangelica libertas conscientiae, qua solvitur conscientia ab operibus, non ut nulla fiant, sed ut in nulla confidat. Conscientia enim non est virtus operandi, sed virtus iudicandi, quae iudicat de operibus. Opus eius proprium est (ut Paulus Roma. ii. dicit [Röm. 2, 15.]) accusare vel excusare, reum vel absolutum, pavidum vel securum constituere. Quare officium eius est, non facere, sed de factis et faciendis dictare, quae vel ream vel salvam faciant coram deo. Hanc igitur Christus liberavit ab operibus, dum per Euangelium eam docet nullis operibus fidere, sed in solius sua misericordia praesumere. Atque ita heret fidelis conscientia in solis operibus Christi absolutissime, et est columba illa in foraminibus petrae et in cavernis maceriae [Hohel. 2, 14.], sciens certissime, se non posse securam et quietam esse nisi in solo Christo, in omnibus vero operibus propriis non posse nisi ream et pavidam damnatamque manere. Sic ergo discernit et iudicat inter opera Christi et sua. Christi opera apprehendit et dictat in hunc modum: Per haec ego iustificabor et servabor et liberabor ab omnibus peccatis et malis, de quo non dubito, quia in hoc ipsum sunt per eum facta et in baptismo super me effusa, sine his non est salus, non est pax ossibus meis, non est satisfactio peccatorum [Ps. 38, 4.]. Sua vero opera mala videt et damnat, sed in Christi operibus vincit et contemnit, ne sese mordere possint. Potentiora sunt opera Christi ad nos liberandos et pacificandos, quam nostra sunt ad captivandos et terrendos, si tamen hoc credideris. Opera vero sua bona apprehendit et dictat ea facienda gratis ad commodum solum proximi et ad exercendum corpus, nequaquam ad iustitiam, pacem, satisfactionem peccatorum et remissionem parandas. Quia haec non nisi in Christi operibus quaerit et invenit fide constanti, sicut videt Christum fecisse sua opera gratis, ad commodum nostrum et pro usu corporis sui ad voluntatem dei.
Esta cuestión ha sido planteada para que dirijamos nuestra atención a la naturaleza de la libertad cristiana. La libertad cristiana o evangélica es, pues, la libertad de la conciencia, por la cual la conciencia es desligada de las obrás, no en el sentido de que no haya que hacer obrra alguna, sino en el sentido de que no hay que depositar la confianza en obra alguna. Pues la conciencia no es como un poder ejecutivo, sino como un poder judicial, que juzga sobre las obras. Su obra específica es (como Pablo dice en Romanos 2: 15) acusar o excusar, declarar culpabilidad o absolver, infundir temor o conferir seguridad. Por lo tanto, la tarea de la conciencia no es «hacer» algo, sino dictar un fallo sobre lo que se hizo y lo que se debe hacer, y decir qué cosas pueden hacer a la conciencia culpable ante Dios y cuáles la dejan sin cargo. Tenemos, entonces, que Cristo libró a la conciencia de las obras, pues que en su evangelio le enseña que no confíe en obra alguna, sino que se aferre y se atenga sólo a la misericordia de él. Y así, la conciencia creyente se basa, con exclusividad absoluta, en las obras de Cristo, cual «paloma que anida en las hendiduras de las rocas, en las grietas de las peñas escarpadas»[1] dándose perfecta cuenta de que no puede hallar seguridad y reposo sino en Cristo solo y que, en cambio, con todas sus propias obras no puede más que permanecer culpable, aterrada y condenada. Así, pues, discierne y juzga entre las obras de Cristo y las suyas propias. A las obras de Cristo se aferra, y de ellas afirma lo siguiente: por estas obras –de eso no me cabe la menor duda– yo seré justificada y preservada y librada de todos los pecados y males, porque para esto mismo han sido hechas por él y han sido derramadas sobre mí en el bautismo; sin estas obras no hay salvación, ni hay paz en mis huesos[2], ni hay satisfacción por los pecados. Sus propias obras malas empero las ve y las condena, mas las vence en virtud de las obras de Cristo, y las desprecia para que ya no la puedan dañar. Más poderosas son las obras de Cristo, para librarnos y apaciguarnos, que las obras nuestras para cautivarnos y aterrarnos; esto puedes creerlo con toda seguridad. Pero de sus propias obras «buenas», la conciencia también se ase, y respecto de ellas sostiene, que deben ser hechas gratuitamente, sólo para el bien del prójimo y para la ejercitación del cuerpo, y de ninguna manera para proporcionar justicia, paz, satisfacción por los pecados y remisión; porque estas cosas, la conciencia las busca sólo en las obras de Cristo, y allí las halla en una fe constante, así como ve que Cristo ha cumplido gratuitamente «sus» obras, para bien nuestro y para el uso de su cuerpo según la voluntad de Dios.




[1] Cantar de los Cant. 2: 14, versión Nácar-Colunga.
[2] Sal. 38: 3.