15 oct. 2011

Un sistema corrupto hasta la médula

Una de las pocas cosas buenas que tiene esta maldita crisis es que está dejando al descubierto una cantidad enorme de corruptelas y abusos de poder de los que hasta ahora no teniamos noticia, o sabiamos bien poco. No hay día que los diarios no se hagan eco de alguna golfería por parte de los políticos de todos los partidos. Ahora sabemos que algunos diputados en el Parlament de Catalunya cobran dietas de desplazamiento aun teniendo coche oficial que les lleva aquí, allá y adonde haga falta. Que hay políticos cesantes de su cargo en la Diputación de Barcelona que tienen una paga o pensión de por vida en pago a su paso por allí. Que hay presidentes de comunidades autónomas que declaran no tener más de 2000 € en el banco, pero que se gastan tres veces esa cantidad en "un par de trajes", etc. Y así podríamos llenar una sábana entera. Y nadie dimite,... ¡ni con agua caliente!
Todo este ambiente desquiciado, podrido y maloliente no sabe de colores ni de partidos. Todos por igual tienen a sus campeones (y son unos cuantos) en la mamandurría. Eso me hace pensar que el problema no está tanto en las personas como en el sistema. Es este sistema de partidos, su diseño y su sostenimiento, el que está en la raíz de todos los males. No es un ataque a la democracia, sino a la partitocracia nuestra, al punto que en pocos años ha degenerado en algo más parecido al sectarismo que al clásico sistema de partidos en una democracia avanzada. Si los políticos en nuestro país no forman una casta de privilegiados, ya me dirás tú a qué le podemos llamar así.
Por lo menos esta crisis puede traer una limpieza a fondo del sistema de partidos en España. Que sean menos grupúsculos al servicio de unos cuantos y más organizaciones abiertas al servicio de todos los ciudadanos. En estos días, por ejemplo, el Partido Socialista Francés (uy, perdón, he estado a punto de decir Obrero Español), pues eso, el PS galo ha dado una prueba de valentía y de coraje democrático al elegir a su candidato para las próximas elecciones en unas primarias abiertas a miembros y simpatizantes de la izquierda. No es un modelo ideal, pero al menos ese sistema introduce aire fresco en el partido y otorga un plus de legitimidad al ganador. Por algo se empieza.
Prefiero eso a que sigan hablando los nuestros y se llenen la boca de las excelencias del sistema democrático (sic), que para lo único que sirve es para esconder sus negocios privados y sus ganancias vergonzantes. Ojalá estos partidos sean barridos del panorama político y vengan otros más acordes con los tiempos, cuyos miembros tengan claro como la luz del día que vienen a servir (transitoriamente) al país y no a servirse de los cargos para su beneficio propio. Sí, ya sé que siempre hay alguien que te dice que no todos son así, que hay de todo, etc. Pero para uno que nos sale honrado, hay ciento de trincones. Seguiremos en otra ocasión por este camino.

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