19 ene. 2013

Alegato del Dr. Lutero contra la justicia buenista


Wie wol aber solcher ernst und zorn des weltlichen reichs eyn unbarmhertzig ding scheynet, wo mans doch recht ansihet, ists nicht das geringste stueck Gottlicher barmhertzickeyt, denn neme eyn iglicher sich selbs fuer und sage myr hierauff eyn urteyl: Wenn ich weyb und kind, haus und gesind, habe und gueter hette, und eyn dieb odder moerder uber fiele mich, erwuerget mich ynn meynem hause, schendet myr weyb und kind, neme dazu, was ich hette, und er soellte dazu ungestrafft bleyben, das ers mehr thett, wo er woellte, sage myr, Wilcher were hie der barmhertzickeit am wirdigsten und noettigsten? Jch odder der dieb und moerder? on zweyffel, myr were es am noettigsten, das man sich meyn erbarmet. Wo will man aber soelche barmhertzickeyt an myr und meynen armen, elenden weyb und kinde beweysen, man were denn solchen buben und beschuetze mich und hallt mich beym rechten odder, wo er yhm nicht weren lest und fort feret, das man yhm seyn recht thu, straffe also, das ers lassen muesse? Wilche eyne feyne barmhertzickeyt were myr das, das man dem diebe und moerder barmhertzig were und liesse mich von yhm ermordet, geschendet und beraubt bleyben.
Tal severidad e ira del reino secular parece ser cosa muy inclemente. Sin embargo, mirándolo bien es una parte, y no pequeña, de la misericordia divina. Voy a poner un caso; considérelo cada uno como suyo propio, y deme entonces su opinión. Si yo tuviera esposa e hijos, casa y servidumbre, dinero y bienes, y me asaltase un ladrón o asesino, me degollase en mis propias cuatro paredes, deshonrase a mi mujer e hija y me quitase además lo que tengo, y por añadidura se le dejase sin castigo, de modo que con sólo quererlo podría volver a cometer el mismo crimen, dime: ¿quién sería aquí más digno de conmiseración y quién la necesitaría más, yo o el ladrón y asesino? Sin duda alguna, el más necesitado de misericordia sería yo. Pero ¿cómo se podrá practicar la tal misericordia conmigo y con mis pobres, maltratadas mujer e hija? Pues únicamente poniendo freno a ese criminal y protegiéndome a mí y salvaguardando mis derechos; o, en caso de que el criminal no se dejara frenar y continuara con su actuar delictuoso, dándole su merecido y castigándolo de tal manera que por fuerza tuviera que desistir. ¡Linda misericordia sería si se tuviese compasión del ladrón y asesino, y a mí se me dejase asesinado, deshonrado y expoliado por él!

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